Una flor no piensa en compararse con la flor de al lado. Sólo florece. Permíteme ahorrarte miles de horas de terapia y el tiempo que toma leer docenas de libros de autoayuda y deja de compararte con los demás. ¡Sólo detente!

Estoy seguro de que la idea de no compararse con los demás no es totalmente nueva para ti. Es probable que lo hayas escuchado docenas o incluso cientos de veces.

Sin compararte con los demás serás más feliz

No compararse con los demás se ha convertido en un tópico. Pero es un tópico porque es tan cierto e importante.

¿Por qué es malo compararte con los demás?

Compararse con los demás es una de las maneras más fáciles de sentirse mal consigo mismo. Tú ves lo que otros están haciendo en los medios sociales, en el trabajo y en la televisión, y te comparas desfavorablemente con estas personas.

Todo el mundo parece más logrado y más guapo, tiene un mejor título de trabajo y una casa más bonita, está más en forma físicamente y es más rico, o simplemente parece estar pasando un mejor momento en sus vidas.

Estas comparaciones negativas son el camino hacia la infelicidad. Te hacen sentir celoso, inadecuado e inferior. Hacen que tomes malas decisiones. Hacen que sientas más estrés, ansiedad y depresión.

En resumen, hacer comparaciones con otros sólo te pone en una situación de fracaso.

no te compares, solo cambia tu vida

Tienes que hacer cambios en tu vida, y reemplazar todos tus malos hábitos con buenos hábitos. Pero estos cambios de hábitos deben ser algo que TU necesitas para TI, no lo que percibes que necesitas al observar a otros.

Donde fallan las comparaciones

Antes de que echemos un vistazo detallado a cómo dejar de compararte con los demás, veamos por qué compararte con otros apesta.

1- Ves el resultado, no el esfuerzo

Cuando miras el éxito de otra persona, sólo ves el resultado. Para lograr el éxito que tú deseas, necesitas recorrer el camino hacia el éxito. Nunca ayuda saltar hasta el final y hacer comparaciones con los que han llegado.

2- Tú no eres ellos

Compararse a sí mismo con los demás significa comparar lo que se ve en los demás con lo que se sabe de sí mismo. Las cosas siempre se ven mejor desde afuera que desde adentro. La gente a menudo pone un buen frente, haciéndose ver mejor al mundo de lo que se siente por dentro. No tienes ni idea de cómo se sienten por dentro.

3- Eres único

No eres la persona con la que te comparas. Tu tienes diferentes fortalezas y diferentes debilidades. Todos somos especiales en nuestras maneras únicas. Al compararte con los demás, estás tratando de tomar las cosas que te hacen especial y único y despojarte de ellas, comparándote a ti mismo con alguna mítica “norma”.

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4- Pierdes el tiempo

Compararse con los demás lleva tiempo. Nuestro tiempo es limitado. Sólo hay un número limitado de horas en un día. ¿Por qué preocuparse por lo que otros han hecho o han hecho cuando tú puedes tomar medidas para mejorar tu situación?

5- La vida no se califica en una curva

Lo que otros han hecho no hace ninguna diferencia en lo que tú tienes, puedes o lograrás. Tu objetivo no es estar en el 75% superior de alguna habilidad, sino simplemente ser lo mejor que puedas ser.

6- La comparación mata la alegría de los logros

Cuando intentas cosas nuevas, como los cambios de hábitos, hay un gozo que viene de tus logros. Digamos que empiezas un hábito de caminar. Es posible que sientas mucha alegría desde la primera vez que diste 10.000 pasos en un solo día.

Entonces puedes alegrarte con 20.000 pasos. Así que puedes comenzar a trotar y obtener logros al correr una milla, luego 5k, y eventualmente 5 millas. La lista continúa……

Pero si al principio te comparas negativamente con alguien que corre maratones, siempre estarás atrasado, y no recibirás alegría de los hitos y logros muy importantes que podrías estar haciendo.

7- La comparación pone el foco en la persona equivocada

Cuando te comparas con los demás, te concentras en la otra persona: lo que ha hecho, lo que ha logrado y lo que hace. Pero no tienes control sobre esta otra persona. Todo lo que puedes controlar eres tú. Y la única persona con la que deberías compararte es con quien eras antes. Si estás mejorando, eso es todo lo que importa.

Con suerte, estas siete razones anteriores llevan a casa el mensaje alto y claro: No te compares con los demás. Pero algunas cosas son más fáciles de decir que de hacer.

Es la naturaleza humana mirar los exuberantes verdes del césped hermosamente cuidado de tu vecino y sentir una punzada de celos cuando lo comparamos con tu propio césped de hierba.

Podemos saber intelectualmente que la “hierba siempre es más verde” al lado, pero ese conocimiento no siempre nos impide hacer estas comparaciones negativas.

En esta próxima sección, cavaremos en las malezas y veremos qué podemos aprender sobre cómo dejar de compararnos con los demás.

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Si tienes que comparar, compáralo con ti mismo

Compararse con uno mismo es la única comparación justa que se puede hacer, e incluso esta comparación tiene límites.

Por ejemplo, es injusto compararse físicamente a los 50 años con uno mismo a los 20, de la misma manera que sería injusto comparar la sabiduría de uno mismo de 20 años con la de 50 años.

se feliz en tu nueva vida

Si te comparas, sólo comparas manzanas con manzanas, comparándote con una versión básica de ti mismo antes de empezar a tratar de mejorar un hábito específico.

La idea aquí es nunca menospreciarse a sí mismo, sino utilizar la versión de referencia de sí mismo como métrica para asegurarse de que estás mejorando y no permaneciendo estático.

Por ejemplo, compárese de un momento antes de comenzar una rutina de ejercicio con una versión de sí mismo después de hacer ejercicio constante durante seis meses. ¿Has perdido peso? ¿Tienes más energía? ¿Consigues más? ¿Eres más feliz? Todas estas son comparaciones justas que se centran en cosas que se pueden medir.

Esperamos que este post te haya dado algunas herramientas para ayudarte a comprender mejor cómo dejar de compararte con los demás. Piensa en tener una mentalidad sana.

Es una respuesta humana natural ver los rostros de los demás presentes en el mundo y tener celos. Pero es importante recordar que los diferentes rostros de las personas presentes a menudo no son ciertos. No sabes por lo que han pasado. No eres parte de su monólogo interno, que puede estar lleno de dudas y temores.

Estas comparaciones no sólo son injustas, sino también insalubres. Quizás aún más importante, no hacen nada para ayudarte a mejorar y hacer cambios importantes en tu vida.

Lo único que hace compararse con los demás es llenarse de dudas e inseguridad. Así que para.

¡Sólo detente!

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